Agua

El agua es un verdadero material arquitectónico, el más noble porque adopta cualquier forma pero a la vez el más caprichoso cuando se trata de contenerlo.

El agua y la arquitectura tienen una relación muy estrecha. A través del tiempo la arquitectura ha buscado soluciones para contenerla y transportarla pero también para hacerla ver de mil maneras sublimando las construcciones.

En un principio fueron los acueductos, esas obras de alta ingeniería y elegancia que conducían el agua desafiando a la gravedad y permitiendo el desarrollo de ciudades. En ese entonces, la arquitectura estaba al servicio del agua, pero con el tiempo esta relación cambió convirtiéndose el agua en un elemento utilizado en la arquitectura para decorar y crear ambientes.

El agua es un material vivo en constante movimiento que corta con el carácter estático de los demás materiales por lo que en los interiores causa un efecto muy especial.